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RECETAS DE LA ABUELA
Esas
plantas del bien
Se define como ser vivo a todo lo que
tiene capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir; muchos
habitantes del planeta tierra tenemos estas características. Algunos
podemos valernos por nosotros mismos, otros necesitan la mano del
hombre, tales como las plantas y los animales en cautiverio.
De tiempo
inmemorial, las plantas han servido de alimento al hombre (las
frutales) y han curado infinidad de enfermedades, utilizadas para
aclarar la suerte y lo más importante ayudan a los habitantes de la
tierra a purificar el ambiente para mejorar la respiración que en el
hombre es un proceso de tomar oxígeno del aire y expulsar gas
carbónico que las plantas reciben y purifican, haciendo función
invertida, pues expulsan oxígeno que es imprescindible para la vida
humana. Enumeremos algunas plantas medicinales:
Hierbabuena, verbena, tomillo: sirven para las cicatrices,
sarpullido y son excelentes para curar la piel cuando se aplican
machacadas o exprimidas sobre ésta.
El romero y la lavanda: son muy buenos para el pelo, hervidos y
escurridos (después de enfriar) aumentan el pelo y curan el cuero
cabelludo.
El tomillo, pino, enebro: son excelentes para relajarse cuando se
mezclan en la bañera.
Para evitar energías negativas, en una bolsita azul marino se
colocan ramitas de perejil y eneldo.
El ajo es el un antibiótico más poderoso que tiene la naturaleza,
los curanderos tienen este bulbo como medicamento por excelencia
para problemas cardíacos.
Para poder energía positiva en el amor, ramas de mejorana. También
es bueno colocar perejil en la casa de la misma manera que se
colocan las flores.
En nuestras casa crecimos observando a nuestras abuelas cuidar su
jardín medicinal donde no faltaban limón agrio y dulce, naranja,
limoncillo para té, hierba Luisa, mejorana, caldo santo, mala madre,
orégano poleo (bueno para dolor de oído), orégano común (nuestros
padres se lavaban la cara antes de afeitarse si tenían gripe),
cilantro ancho, sábila, naranja agria, yantén (para dolores de
cabeza), guanábana, dragón, piñón, ají dulce y gustoso, siempre
fresca, cundiamor, topada, apazote, maguey,
guayaba y jagua.
Y así nuestros mayores nos daban los primeros auxilios en casa con
los conocimientos y buen uso de las plantas que a su vez heredaron
de los suyos.
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